Plásticos biodegradables: el gran desafío

La idea de utilizar ‘plásticos’ biodegradables es una novedad apetecible en la sociedad dado el problema de contaminación provocada por la falta de reciclaje generalizada. Sin embargo, ¿En qué punto estamos a día de hoy respecto a estos materiales? ¿Es viable la sustitución del plástico convencional por un polímero biodegradable?

Los plásticos convencionales como el PET, PS, PP o PE tienen una característica común que es una gran durabilidad ya que no reaccionan con otros compuestos y resisten muy bien los impactos. Esto es una gran ventaja ya que evita que el plástico que por ejemplo se usa en alimentación no empiece a degradarse a los meses de mantenerse en una tienda, afectando así al producto. Sin embargo, esto crea un problema posterior en el medioambiente, que es la acumulación por su lenta degradación, además de contaminar con micro-partículas tóxicas y dañar los ecosistemas.

¿Qué tipos de alternativas hay y cuáles son sus características?

 

Por un lado, existen los plásticos oxo-biodegradables, que son polímeros de similar composición que los convencionales (como PET o PS), ya que sólo que se le añaden aditivos que aceleran el proceso de oxidación. Esto hace que se descompongan mucho más rápido que los plásticos comunes (eliminando el problema ‘grande’ y visual), pero sigue existiendo el problema de la contaminación que crean las micro-partículas en los ecosistemas por su toxicidad y porque igualmente tardan muchísimo en descomponerse.

Por otro lado, están los polímeros que son verdaderamente biodegradables como el ácido poliláctico o la policaprolactona. El problema que aparece con éstos es que suelen ser bastante reactivos al contenido (como puede ser comida o medicamentos) y además el proceso de degradación depende del medio en el que sea desechado, ya que no serán las condiciones iguales en un vertedero bajo tierra que si se desechan en el océano. Asimismo, estas mismas condiciones bajo las que el material se degradará, harán que éste no pueda soportar ciertas condiciones atmosféricas (como la lluvia o el calor), eliminando la principal ventaja del plástico convencional: su durabilidad.

Además, un problema que se está creando por un desconocimiento general, es que se están empezando a mezclar envases biodegradables y de plástico convencional en puntos de reciclaje. Esto dificulta su separación ya que de momento no se ha desarrollado un método específico de deshecho ni reciclaje porque el volumen de negocio todavía es demasiado pequeño para ser rentable. Como consecuencia, los envases biodegradables acaban sufriendo el mismo destino que el plástico convencional: incineración, entierro en vertederos, mar… etc. Por tanto, el problema es exactamente el mismo que con el plástico convencional (y sin las ventajas que ofrece éste): la falta de reciclaje.

De esta manera, aunque hay un gran interés por parte del público general, todavía queda mucho terreno que recorrer con los plásticos biodegradables. Como siempre, desde Soluciones de embalaje en plástico, creemos que principalmente tenemos que fomentar el reciclaje para hacer nuestra economía lo más circular y ecológica posible. Solamente podremos solucionar este gran problema si todos ponemos de nuestra parte.

Referencias

Kubowicz, S. and Booth, A. (2017). Biodegradability of Plastics: Challenges and Misconceptions. Environmental Science & Technology, 51(21), pp.12058-12060.

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